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Summer Camp 2026 Chronicle


Once again, we gathered in an exceptional setting to enjoy an equally exceptional practice. We did so under the guidance of Luis Mochón Sensei, a sensei with a wealth of ideas, concepts and wisdom to share, and surrounded by fellow practitioners whose human and martial qualities are truly extraordinary.

It is Friday afternoon, and people are beginning to arrive at the sports hall. As I watch them come in, I feel the same emotion I experienced on the very first day I organised an aikido seminar. I am filled with enthusiasm, excitement and the desire to share with everyone the aikido we carry within us.

The scent of incense, the mottled tatami, the subdued lighting and the photographs of Matti Sensei and O’Sensei remind us where we are. We enter our temple, that place where, once again, we can rediscover ourselves through stillness, silence and dedication to the Way.

The first session begins.

Concepts return that are not unfamiliar to us, for we have heard them before from him, yet now they resonate within us more powerfully than ever: yamabiko no michi, “lazy space”, centre and ki-musubi, the extension of ki, from the body to the hand, peace, emptiness, the bodily tide, mushin and presence.

Everything seems so obvious and straightforward… Yet it is neither simple nor easy for our habitual mind. It is something we all wish to access, but which, somehow, we have unlearnt how to find and, above all, how to sustain.

“Find the ‘lazy space’, and once you are in that place, everything happens by itself.”

We work from the body to the hand.

Luis Sensei reminds us that we should not moralise aikido. We do not practise in this way in order to cloak the technique in a particular discourse, nor because it is better than another way of doing things, but to accustom the body to working in a particular manner. A time will come when the body has learnt to work in this way, without our having to direct our attention towards it.

In our practice, we speak of the search for peace, and it is then that a question arises:

What is peace? What does peace mean to each of us?

Within this question, we may find the answer to how we should practise. Luis Sensei suggests that merely not wishing to harm others is not enough, as he understands that most of us already share that feeling. He invites us to go further: to practise with peace in our hearts, preserving a genuine feeling of peace within ourselves.

To reach that state of peace, the sensation we should seek in our practice is that of creating an emptiness within uke. It is possible to work without producing that sensation, but the proposal is to develop a practice that arises precisely from that emptiness, for this is what will lead us to the place where we can preserve our inner peace. When that place appears, tori is left with the impression that uke falls by themselves. That is what Luis Sensei invites us to discover.

Throughout the weekend, he also spoke about the use of ki-musubi, emphasising that practising through ki-musubi means engaging in a practice based upon a relationship with the other person’s centre. He continually invites us to focus our attention on perceiving and connecting with uke’s centre, whilst the arms act simply as a means of access through which we can reach it, establish the connection and set it in motion.

“The greater the ki-musubi, the more the form fades away. The less ki-musubi there is, the more technical movements we need in order to unbalance uke and take them out of their sphere of power.”

This does not mean that technique disappears. On the contrary, technique is refined and becomes simpler. It no longer requires pronounced angles or broad movements, because the connection renders unnecessary everything we previously tried to achieve through outward form.

Within this context, the importance of softness becomes evident, as does the significance of moving softly. To connect with uke more easily, we need to move softly. Soft does not mean weak or limp; it simply means moving with a relaxed body. This is the kind of softness we need in order to relate to and connect with our partner.

Once we are able to reach this degree of relaxation, it becomes possible to generate a tide through the body. We use this bodily tide to mobilise energy: a wave that reaches uke’s energy and sets it in motion. Upon making contact, both bodies begin to move as a single unit.

“Do not sacrifice the advantage.”

If we gain an advantage when making contact with uke, we must preserve it. The martial relationship between tori and uke should allow tori, whilst both remain connected, to be strong—stable within their centre—and uke to be weak, in the sense of being unbalanced. Yet the encounter does not begin when physical contact occurs. It begins much earlier: at the very moment we take our place in front of our partner. That is where the connection begins. Once connected, we can move uke without resorting to force.

“This is the martial strategy we seek to study and develop.”

We endeavour to find that place in which uke is no longer comfortable and remains unbalanced and unstable, whilst we occupy a space from which we are balanced, settled within our centre and able to move with complete freedom and ease.


Guillermo Balderas


Crónica Summer Camp 2026

Un año más, nos hemos reunido en un entorno privilegiado para disfrutar de una práctica igualmente excepcional. Lo hemos hecho guiados por un sensei lleno de ideas, conceptos y sabiduría que compartir, y rodeados de compañeros y compañeras cuya calidad humana y marcial alcanza un nivel verdaderamente extraordinario. 

Es viernes por la tarde y la gente comienza a llegar al pabellón. Al verlos entrar, vuelvo a emocionarme como aquel primer día en que organicé un seminario de aikido. Me embriagan el entusiasmo, la ilusión y el deseo de compartir con todos ellos ese aikido que llevamos dentro.

El olor a incienso, el tatami jaspeado, la luz tenue y las fotografías de Matti Sensei y O’Sensei nos recuerdan dónde estamos. Entramos en nuestro templo, en ese lugar donde, una vez más, podremos reencontrarnos con nosotros mismos desde la quietud, el silencio y la entrega a la Vía.

Comienza la primera sesión del curso de Luis Mochón Sensei. 

Regresan conceptos que no nos resultan ajenos, porque ya los hemos escuchado antes en él, pero que ahora resuenan en nuestro interior con más intensidad que nunca: yamabiko no michi, lazy space, centro y ki-musubi, extensión del ki, del cuerpo a la mano, paz, vacío, marea corporal, mushin y presencia.

Todo parece tan obvio y sencillo… Aunque no sea simple ni fácil para nuestra mente habitual. Es algo a lo que todos deseamos acceder, pero que, de algún modo, hemos desaprendido a encontrar y, sobre todo, a mantener.

“Encuentra el “lazy space” y, una vez en ese lugar, todo ocurre solo.”

“Trabajamos del cuerpo a la mano.”

Luis Sensei nos recuerda que no debemos moralizar el aikido. No practicamos de este modo para revestir la técnica de un determinado discurso, ni porque es mejor que otra manera de hacerlo, sino para acostumbrar al cuerpo a trabajar de una manera concreta. Llegará un momento en que el cuerpo habrá aprendido a trabajar así, sin que tengamos que dirigir nuestra atención hacia ello. 

En nuestra práctica se habla de la búsquedad de la paz, y es entonces cuando surge una pregunta:

¿Qué es la paz? ¿Qué significa la paz para cada uno de nosotros?

En esta pregunta podemos encontrar la respuesta a cómo debemos practicar. Luis Sensei plantea que no basta únicamente con no querer dañar a los demás, pues entiende que la mayoría de nosotros ya comparte ese sentimiento. Nos invita a llegar más lejos: a practicar con la paz en nuestros corazones, manteniendo un sentimiento verdadero de paz en nuestro interior.

Para alcanzar ese estado de paz, cuando practicamos la sensación que debemos buscar es la de generar un vacío en uke. Es posible trabajar sin provocar esa sensación, pero la propuesta consiste en desarrollar una práctica que nazca precisamente de ese vacío, pues es la que nos llevará a encontrar ese lugar donde podemos conservar la paz interior. Cuando aparece ese lugar, a tori le queda la impresión de que uke cae por sí solo. Eso es lo que Luis Sensei nos invita a encontrar.

Durante todo el fin de semana también ha hablado sobre el uso de ki-musubi, haciendo hincapié en que practicar desde el ki-musubi es una práctica de relación con el centro del otro. Constantemente nos invita a que focalicemos nuestra atención en detectar y conectar con el centro de uke, mientras los brazos actúan simplemente como una vía de acceso para alcanzarlo, establecer la conexión y movilizarlo. 

“Cuanto mayor es el ki-musubi, más se desvanece la forma. Cuanto menor es el ki-musubi, más gestos técnicos necesitamos para desequilibrar a uke y sacarlo de su esfera de poder.”

Esto no significa que la técnica desaparezca. Al contrario: la técnica se refina y se vuelve más sencilla. Ya no necesita grandes ángulos ni movimientos amplios, porque la conexión hace innecesario todo aquello que antes tratábamos de conseguir mediante la forma exterior.

En este contexto se evidencia la importancia de la suavidad, lo relevante que se vuelve moverse con suavidad. Para conectar con uke con mayor facilidad necesitamos movernos suave. Suave no es flojo, no es blando, es simplemente con un cuerpo relajado. Esa es la clase de suavidad que necesitamos para relacionarnos y conectarnos con el compañero.

Una vez conseguimos alcanzar ese nivel de relajación nos es posible generar una marea con el cuerpo. Nos ayudamos de la marea corporal para movilizar la energía, una onda que alcanza y pone en movimiento la energía de uke. Al entrar en contacto, ambos cuerpos comienzan a desplazarse como una sola unidad.

“No sacrifiquéis la ventaja.”

Si al contactar con uke adquirimos una ventaja, debemos conservarla. La relación marcial entre tori y uke debería hacer posible que, mientras ambos permanecen conectados, tori se encuentre fuerte —estable en su centro— y uke débil, es decir, desequilibrado. Pero el encuentro no comienza cuando se produce el contacto físico. Comienza mucho antes: en el mismo instante en que nos situamos frente al compañero. Ahí nace la conexión. Y, una vez conectados, podemos movilizar a uke sin recurrir a la fuerza.

“Esta es la estrategia marcial que buscamos estudiar y desarrollar.”

Tratamos de encontrar ese lugar en el que uke deja de sentirse cómodo, permanece desequilibrado e inestable, mientras nosotros ocupamos un espacio desde el cual estamos equilibrados, asentados en nuestro centro y desde donde somos capaces de movernos con total libertad y comodidad.

Guillermo Balderas








Entrevista a Ariga Sensei por Fabio Branno

Interview with Kaname Ariga Shihan 



Interview with Ariga Sensei by Fabio Branno

I am very happy to share this interview with Kaname Ariga Shihan with the whole Aikido community. I am proud to consider Ariga Sensei a guide and a beloved friend. Thanks also to Mrs. Fumie Sato for her help with the translation

by FABIO BRANNO

Kaname Ariga was born on October 22nd, 1973 in Funabashi City, Chiba prefecture. Before entering elementary school he lived in Hokkaido and took the last name “Horii”, which is his father’s family name. When he entered elementary school, his family moved to Funabashi and he changed his family name to “Ariga”, which is his mother’s family name.

He joined Funabashi Aikido doyu-kai when started high school in 1989 (15 years old), and met Endo Shihan. He then entered Shukutoku University, where he organized the Aikido group and lead it for three and half years. After graduating from university, he did not try to get a regular job but spent the most of time mainly doing Aikido Keiko for 6 years. In particular, he saved money and tried to attend Endo Shihan’s seminars abroad. Kaname Ariga moved into the Saku Dojo when he was 28 years old and started working full time as an Aikido professional until the present. 

He currently holds the rank of Aikikai 6th dan, received in January 2015.


BRANNO

Is your Aikido changed since your beginnings?

ARIGA

The place where I grew up is a fishing village where people tended to have strong tempers. among us young people there was often violent and quarrelsome attitudes. At the beginning, therefore, my attitude on the tatami was also quarrelsome. I was trying to prevail, trying not to fall down during Keiko, trying not to surrender… I was obsessed with “Winning”,  which is just something superficial. I was training in a way which built a clear border between my partner and myself, and trying to defeat my partner was my number one priority.

I met so many people and had some shocking experiences, thusI went through a few turning points. Aikido means to become one, that is what I am thinking now and I focus on that during Keiko. It is not a struggle between Red and Blue, one can produce Purple from these two. I am aiming for a kind of training where there are no borders and where to be able to connect with the “World Peace” that O Sensei was talking about.


However, I really appreciated that time when I was able to practice as much as I wanted, which is only possible when you are young, and all my teachers and all my Aikido friends.

 

BRANNO

How can one develop a practice that generates from the center?

ARIGA

I think that the meaning of  “Center” also includes Hara, Tanden, Jiku (Axis), Seichu-sen (Central line), Kokyu, “Hajimari” (Source of the movement). I have come to think , however, that the most important thing is not to set an object outside of yourself.

We would rather seek an object, evaluation or value in the outside world. I believe that it is important to have your own self-evaluation for the things which you create by yourself. You set your values, and afterwards you do not let yourself being affected by value judgment from outside. It is a waste of your time. I think when you seek inward, it becomes SELF, and when you seek outward, it becomes EGO. We can learn the above through Aikido Keiko, which I think is the best type of culture for this learning.


BRANNO

What can you tell us about your way of teaching Aikido?

ARIGA

When I started Aikido, “Kata-Keiko” was the main Keiko. There was almost no explanation: we just watched the demonstration and tried to imitate and repeat. I think it is important to observe during Keiko, and to let your body learn how to move. However, doing automatic Kata-Keiko routines makes people’s feelings and thinking degenerate. The pace of understanding and the parts where you are interested are different from person to person. I would like to offer movements and words that can inspire each of them. I believe that the meaning of “Shido-sha” is not only teaching, but also guiding, suggesting and leading.


BRANNO

Saku Dojo has a very peculiar energy. It is a special dojo-community where everything is Aikido and Aikido is in everything. What is its secret?

ARIGA

A “Dojo” is different from a gym or a sports hall. It is a place where people gather together with composed mind and body for one purpose. Recently there are fewer places like this. It has become easier for people to come and go, and people who have different purposes visit the dojo that is a cultural and spiritual place, and I think that makes the energy disturbed. Saku Dojo is an Aikido exclusive dojo and also it is a place for people who are pursuing Endo Seishiro Shihan’s way of Aikido to come together. This is a place that has a clear purpose.

Saku City is a local town in Japan with a population of less than 100,000 people. People gather here from all over the world in order to pursue one purpose. Saku Dojo has been formed by the energy from those people.

The passion of Endo Shihan’s in his decision to build the dojo, the passion of those who supported it and made an effort to follow Endo Shihan, the passion of dojo members training day after day, the passion of the people who love Endo Shihan and gather together, all these passions are spirits in the vessel of Saku dojo. “Passion” is the key, I think.



BRANNO

How much will Aikido change after Covid? 

ARIGA

It has been four days since I saw this question. Every day I have been receiving much different information from friends from all over the world, TV and internet. What it is happening right now, what it’s going to happen in the future and many thoughts are all mingling with each other right now. If you say it will change, it will. If you say it won’t change, it won’t . This means that the number of people who realize what they really had originally, will increase. If the number of people who don’t expect so much and try to wish for a simple life will increase, I think it will be a good change and I hope it will be like this.

Being “Chisoku” (knowing contentment), I am thinking about this deeply in my heart.


Publisher's note: Chisoku anbun

Zen terminology uses very succinct expressions that concentrate concepts related to the mental state or enlightenment, and that help us interpret the complex teachings of its philosophy. The proverb chisoku anbun could be translated as 'be happy with what you have'.

The term “Chisoku anbun” consists of two parts: chisoku (知足) means 'knowing that one is enough' and anbun (安分) is 'being satisfied with one's situation'; That is to say, if you think that your current situation is the one that corresponds to you, you will always be able to live peacefully.

Ambition, in all its forms—greed, gluttony, lust, thirst for greatness—knows no limits. When human beings begin to desire more, there is nothing that stops their greed. Even if one ambition is satisfied, many more emerge later. And there are many who, no matter how many goods they acquire, are never satisfied and are prey to permanent restlessness.

Trees, if left to grow freely, do not acquire an aesthetic form; If they are pruned well, however, they grow beautiful and healthy. The same thing happens with human ambition: only by containing it and leading a peaceful existence can a full life be achieved.


BRANNO

What is your aim for your Budo Life?

ARIGA

I would like to become a nicer person and I would like to live my life so that I will be able to say at the very last moment of my life, “It was a fun!”

Gasshou (Sincerely, with much gratitude).

 

Thanks again to Ariga Shihan for the above insights. Ariga sensei is often around Europe for his always very interesting seminars, in which the substantive topics are never reduced to new forms of waza execution. Soon it will be possible to meet him in Italy as well. In the meantime, those interested in learning about his method of practice and that of Endo Shihan, there are already several teachers in the area to turn to. Among them our association, purely addressed to this method, has several dojos in many regions.


La Muerte A Tus Pies





Es curioso como la vida nos sorprende. Hasta hace poco más de un mes la vida era tranquila para la mayoría de nosotros, todos nos desplazábamos, nos relacionabamos con normalidad y de repente todo ha cambiado.

La vida nos ofrece incontables oportunidades de evolucionar, de crecer y la mayoría de las veces lo hace desde el amor, desde la oportunidad de hacerlo sin sufrimiento y sin dolor. Pero nuestra falta de escucha nos lleva a negar lo evidente, nos falta valor suficiente para afrontar los cambios necesarios y entonces la vida nos golpea para que reaccionemos.

Vivimos en una sociedad donde, en nuestra parte del planeta, no nos falta de nada, la mayoría de la ciudadanía tiene todo lo que necesita para vivir, y vivir bien. Pero nos pasamos la vida no valorando suficientemente lo que tenemos, no nos damos cuenta que tenemos más que suficiente para ser felices, y aún así dejamos escapar nuestra felicidad entre nuestras manos.

Si analizamos detenidamente la situación actual y creamos un paralelismo con la alimentación podemos observar que se repite la historia. Podemos observar que en nuestra sociedad poseemos los alimentos suficientes para estar bien alimentados y sin embargo gente con sobrepeso tiene anemia, falta de nutrientes básicos para la vida, exceso de otros que no son imprescindibles. Del mismo modo siempre andamos quejándonos del poco tiempo que tenemos para nosotros, por el trabajo, por la familia, por los compromisos creados, y sin embargo ahora que poseemos todo el tiempo del mundo seguimos desnutridos, seguimos sin tener los nutrientes básicos para nosotros mismos. Ahora nos quejamos de tener demasiado tiempo y nos lamentamos por tenerlo.

En la práctica del Aikido se busca el descubrimiento de nosotros mismos por encima de todas las cosas, buscamos descubrir qué nos sobra, para poder expresarnos a nosotros mismos. Cuando veo a un maestro practicando descubro que no es lo que sabe sino que es aquello que no sobra en su práctica lo que le aporta esa maestría. No existe nada de más, no hay nada de menos, se expresa desde lo más profundo de su corazón y es entonces cuando aparece ese maestro que lleva dentro.

Es justo en momentos como el actual, aunque deberíamos plantearnos si no sería conveniente que fuese en cada momento, donde poseemos el tiempo suficiente para trabajar eso, la conexión con nuestro corazón más profundo, descubrirnos como ese gran maestro que todos tenemos dentro y desarrollar la capacidad que este maestro gobierne cada gesto, cada palabra, cada pensamiento y sentimiento. Es un grandísimo momento para crecer desde dentro y no desde fuera, desde el corazón y no desde el intelecto.

En mi opinión, los momentos de dificultad lo que nos traen son aprendizajes, y en muchos casos no somos conscientes de que se están produciendo hasta que ya quedan impresos en nuestros corazones. Permitamos que esos aprendizajes se produzcan, demos luz a nuestros corazones para que lo que la situación actual nos ofrece, dé lugar a un crecimiento personal y no solo a un lamento. Qué me incomoda, qué me hace estar molesto, esas preguntas nos llevarán al descubrimiento de que es lo que me sobra, que le sobra a mi ser para poder expresarse a sí mismo y poder ser quien verdaderamente es. La incomodidad nace en la mente y se extiende por todo nuestro ser, hagamos que esa incomodidad revele su fuente, de dónde nace, por qué se produce, qué puedo hacer para que desaparezca y tener la valentía de hacer lo que haya que hacer para generar el cambio.

El problema aparace cuando el cambio requiere que la muerte llegue a nosotros, que debamos desprendernos de aspectos, de comportamientos, de pensamientos que hasta ahora nos habían acompañado. Abandonarse al vacío de lo desconocido requiere mucho valor y la valentía se hace indispensable para el cambio.

Pero esto es una práctica que para un aikidoka debería convertirse en habitual, si somos incapaces de desprendernos de lo que ya somos, si somos incapaces de entregarnos al vacío de lo desconocido, no podremos seguir creciendo, no podremos incorporar nuevos aprendizajes pues seguiremos reproduciendo lo que ya somos. La auto-observación es una virtud a desarrollar en el aikidoka, observarse a uno mismo sin miedo a descubrir que hay aspectos a cambiar, que lo que somos hoy era adecuado hasta este momento, pero que podemos cambiar para evolucionar. No temer el cambio y aceptar lo que nos llegue como es y no como nos gustaría que hubiese sido. En la practica cotidiana esta amenaza la representa uke, pero si somos incapaces de hacer esto cuando la amenaza somos nosotros mismos, solo podremos aprender de forma superficial como resolver cada situación y solo será útil para situaciones previamente experimentadas, pero probablemente no estemos nunca preparados para afrontar situaciones desconocidas.

Quien no está preparado para morir, jamás estará preparado para vivir. Morid durante un momento para vivir eternamente.

Guillermo Balderas




Un Compañero Infatigable


UN COMPAÑERO INFATIGABLE


El Budo entendido como conjunto de elementos que nos forman como guerreros para el combate o para la vida nos permite entender en su más amplio significado la práctica del Aikido, más allá de pensar que es una actividad física, que nos ayuda a mantener una buena condición física, a la vez que nos aporta herramientas para defendernos de futuras agresiones.

En la práctica del Aikido nos encontramos que no solo realizamos una serie de movimientos que nos van a permitir protegernos de una agresión externa, va mucho más allá, pues la mayor agresión de la que nos debemos proteger es de la interna, de la que los diferentes aspectos de nuestra personalidad llevan a cabo, pues estos son los aspectos que no nos permiten expresar plenamente nuestro verdadero Ser en lo que hacemos, son ellos los que impiden que el Universo se exprese a través nuestra, y a través de nuestras acciones.

Es cierto que para el principiante es difícil concebir esto, y lo es porque cuando comenzamos este camino nos encontramos con que son los aspectos físicos a los que les prestamos atención en primer lugar. Es en el desarrollo técnico donde fijamos nuestra atención y al hacerlo nuestro Ser se ve relegado a observar nuestra evolución, interviene momentáneamente para auxiliar a esa parte nuestra que piensa que lo dirige todo, y precisamente son esos pequeños momentos en los cuales realmente practicamos conectados con nosotros mismos. En el momento que necesitamos prestar atención a elementos materiales de la práctica, como son las técnicas, nuestra práctica se convierte en material, estamos fuera de nosotros mismos y actuamos sin escuchar nuestro corazón, pues nuestra razón gobierna nuestras acciones.

Poco a poco, vamos descubriendo que podemos quitar la atención de esa parte material, descubrimos que las técnicas comienzan a fluir por sí mismas, no necesitamos construirlas mentalmente en una fase previa al movimiento, para que surjan de un modo espontáneo. Es entonces cuando, y como hemos escuchado muchas veces, la memoria motríz de nuestro cuerpo comienza a entrar en acción. A partir de este punto podemos seguir varios caminos, uno de ellos será automatizar los movimientos y realizar cada gesto una y otra vez exactamente como el anterior, sin importar los cambios que se produzcan en nuestro entorno, sin importar el tipo de agresión que suframos, convirtiéndonos de este modo en meros repetidores de técnica sin llegar a profundizar más en ello.

Otro camino puede ser el tomar conciencia de esto y no dejarse llevar por ello, una vez que hemos aprendido los elementos básicos de la técnica, se puede empezar a observar qué ocurre, y matizo observar, no intervenir. Actuar como un observador que se mantiene sereno y atento a tomar conciencia de todo aquello que acontece. En el momento que lo percibimos es cuando podemos descubrir que todo comienza a cambiar, es cuando comenzamos a dedicarle más espacio a nuestro corazón y menos relevancia a nuestra razón.

En este camino vamos a poder deleitarnos con nuestras virtudes, vamos a poder redescubrirnos y encontrar en nuestro interior todos aquellos elementos que ya no necesitamos para continuar con nuestro camino. Estos elementos forjados a lo largo de toda nuestra experiencia vital, nos fueron muy útiles cuando aparecieron, pero ha llegado el momento en el que estos se han convertido en obstáculos, ya no nos protegen, ya no nos ayudan, ahora nos impiden seguir creciendo, y llega el momento de desprenderse, de permitir que partan, pero para ello solo podemos observarlos, descubrir que hay una serie de emociones que se activan en nosotros cuando actuamos, en diferentes situaciones de la práctica y posiblemente de nuestra vida. En ese proceso de observación, que no es más que una toma de conciencia de aquello en lo que nos hemos convertido, descubrimos de nuevo que el cambio es posible, que en nuestras manos está que todo cambie, y podemos conseguir que todo vuelva a su origen.

A menudo, utilizo la analogía del vestuario, todos los patrones mentales que hemos creado a lo largo de nuestra vida son como prendas de ropa que hemos necesitado en los diferentes momentos que la vida nos ha ofrecido, pero eso no implica que debamos llevarlas puestas todo el tiempo. Cuando ha hecho frío nos hemos puesto abrigo, cuando ha hecho calor, prendas de ropa ligera, pero en ningún caso nos hemos puesto una prenda sin quitarnos y guardar la anterior. Esto es lo que nos ocurre con los patrones mentales que obstaculizan nuestro avance, llevamos tanto vestuario colocado que nos impide avanzar, no deja que las diferentes partes de nuestro cuerpo, en el caso de los patrones mentales, de nuestro ser, se expresen libremente. Pero hasta que no miremos hacia nosotros mismos y nos demos cuenta de que las llevamos puestas no puede nacer en nosotros la acción de quitárnoslas, estamos tan acostumbrados a llevarlas puestas que creemos son parte de nosotros mismos.

A nadie se le ocurriría ir sin ropa en pleno mes de Enero, del mismo modo que a nadie se le ocurre ir en el mes de Agosto con varias prendas de abrigo, no al menos en el hemisferio Norte de nuestro Planeta. Entonces, ¿cuál es la razón por la que nos empeñamos en llevar con nosotros todo el tiempo esos patrones mentales que nos impiden expresarnos? ¿tanto miedo tenemos a pasar frío en Agosto?, está claro que este sería el factor determinante, el miedo y por supuesto la falta de amor, a los demás y sobre todo a nosotros mismos la que nos lleva a no tener la valentía de desprendernos de ellos.

El miedo, es el miedo el que hace que no podamos expresarnos libremente en cada acto que llevamos a cabo o en cada movimiento que no realizamos. El miedo nos paraliza, nos cohíbe, genera tensión corporal, este miedo produce que nuestros pensamientos solo puedan aparecer si se han automatizado, pero no fluyen a través nuestra, la comunicación se interrumpe, pues cuando nos comunicamos se debería producir un flujo de información, que no es nuestra, sino que nos ha sido legada, y recibimos aquella que necesitamos a cada momento, pero si el miedo nos invade, este flujo se paraliza y solo podemos rescatar aquello que ya hemos preestablecido, aquello que lleva años construido, y que por tanto no nos pertenece, solo lo utiliza nuestro miedo para protegerse, para fortalecerse dentro de nosotros.

Es este el verdadero enemigo al que cuando hemos decidido practicar un arte marcial hemos comenzado a derrotar, el enemigo que nos perseguirá toda la vida si no lo miramos cara a cara, si no decidimos que no le tememos, si no lo afrontamos y poseemos la humildad, sencillez y valentía de reconocer que lo poseemos, que un día nació en nosotros y que allí se quedó acompañándonos desde ese momento, en cada acto, en cada acción, en cada decisión que hemos tomado, y que por ello cuando decidamos deshacernos de él no resultará fácil, pues lleva acompañándonos tanto tiempo que creemos que somos ese miedo, que no existe otra vida que no sea con él.


En cada uno de nosotros se expresa de un modo diferente, y esta es la razón por la cual nadie puede andar el camino por otra persona, solo podemos compartir nuestras experiencias para que enriquezcan a otros, y de ese modo puedan encontrar el camino para ir quitándose ese vestuario que los obstaculiza, sin afán de hacerlo, sin necesidad de realizarlo, solo actuando desde donde nuestro corazón nos dicta, y observando, tomando conciencia de lo que ocurre en cada momento, no pensando en aquello que ocurrió o en lo que ocurrirá, sino embriagándonos de cada instante, pues será único, y que el Universo ha decidido regalarnos para seguir creciendo y evolucionando.

Algunas Enseñanzas de Yamaguchi Sensei




Mantente en movimiento incluso cuando te agarren fuerte.  Suave desde el principio, siempre moviéndose a algún lugar. No importa lo fuerte que sea el agarre, muévete pensando como si estuvieras solo caminando, hacerlo despacio está bien, en otras palabras completamente libre.

Tu movimiento fluye, así que nunca se le estorba a la línea de corte de la espada. Al igual que las viejas historias de guerreros, cuyo trabajo de espada era muy fluido, en ese sentido,  la práctica debe de ser fluida pero firme, suave, y sin embargo poderosa.

El Budo está lleno de conceptos opuestos. Movimiento en la quietud, quietud en el movimiento. En movimiento a la vez que inamovible. Suenan como un koan Zen. Pero con nuestros cuerpos podemos obtener una comprensión clara de tales ideas. Deberíamos de forjar un cuerpo y una mente así, en lugar de simplemente tratar de aprender técnicas.

Conseguimos esto a través de "una práctica correcta" y el entrenamiento. Si se consigue, ya no importa dónde o cómo eres atacado. Agarrar y ser agarrado, atacar y recibir el ataque, una cosa y la otra son lo mismo.

De esta manera, aprendemos Tai No Sabaki, así como desarrollamos auténtica fortaleza. Intenta vencer a tu oponente y tu técnica se volverá demasiado forzada, perderás toda precisión y las decisiones se nublaran. Los físicamente fuertes tienden a depender de su fuerza. Los inteligentes, de su inteligencia. Todos ellos al hacerlo, pierden la humildad.

Sí, es mejor estar físicamente fuerte por supuesto, pero cuando los fuertes dejan de depender de su fuerza, y los inteligentes no dependen de su intelecto, solo entonces, la mente y el cuerpo se vuelven verdaderamente efectivos.

Muévete con naturalidad, algo muy importante es que el cuerpo nunca se vuelva rígido. No te alteres, mantente sereno. En el momento en que reaccionamos, los hombros se tensan y nos bloqueamos, recordad esto.


Trata de no pensar tanto en proyectar a tu compañero. Si practicas como si caminases de forma natural y tu pareja tira de ti, simplemente déjate llevar. En ese momento tan solo baja tu centro. El poder está en tu hara (a unos centímetros debajo del ombligo) y en tu intención, y no es necesario tensarse. Con calma, dale algo a tu compañero a lo que aferrarse y no debes acudir a tu fuerza, solo deja que tiren de tí, que te lleven. Poderoso, aún ...



Stay in motion even when holding tightly, soft in the beginning, always moving somewhere. No matter how tightly he grabs. Move as though you are just walking, slow is fine. In other words completely free.

Your movement is flowing so the line of sword is always unimpeded,  Just like the old stories of warriors. Whose sword work was so fluid. In that sense fluid yet heavy. Gentle, and yet fierce.

Budo is full of such opposite concepts. Movement in stillness, stillness in movement.  In motion, yet immovable. They sound like Zen koans. But with our bodies, we can gain clear understanding of such ideas. We forge such a body, and such a mind, rather than simply trying to learn techniques.

We do this through “right practice” and training. Then, it no longer matters where or how you are attacked. Grabbing and being grabbed, attacking and receiving, are one and the same.

In this manner, we learn Tai No Sabaki, as well as true strength. Try to defeat your opponent, and your technique becomes too forced. You lose all accuracy. Decisions are clouded. The physically strong tend to depend on their strength. The wise, on their intelligence. By doing so they lose humility.

Yes, it’s better to be physically strong too,but when the strong stop depending on their strength, and the wise do not depend on their intellect, only then,do both mind and body become truly effective.

Moving naturally, the important thing is the body never becomes stiff. Don’t become agitated. Keep your feelings quiet. The moment we react, the shoulders tense, and we topple. Keep that in mind.

Try not to think so much of throwing. Walking naturally if your partner pulls you, just let yourself be pulled. Then just sit. The power is in your hara and intention. No need to tense up. Calmly give them something to hold. Then don’t rely on muscular strength. Just let yourself be pulled. Powerful, yet…..


Seigo Yamaguchi
Traducción: Guillermo Balderas