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3º Dan: Oportunidad de Reflexión y Agradecimiento





Cuando el conjunto de circunstancias permiten enriquecer nuestro ser, y dar lugar a que este fluya libremente, ese es el momento que nos acerca un poco más a nuestra esencia, y aunque es cierto que las circunstancias no deberían de influir para que esto ocurra, debemos tener en cuenta que mientras seamos esclavos de las características de nuestra personalidad, somos esclavos de las circunstancias.

Nuestra personalidad nos dota de las herramientas  necesarias para protegernos de las adversidades que nuestro contexto nos impone, igual que una chaqueta nos protege del frío, el obstáculo con ello surge en el momento en que hace temperatura adecuada para no necesitar usarla y sin embargo continuamos con ella puesta. Esto nos esclaviza pues tememos que cuando nos la quitemos pasaremos frío, y precisamente ese miedo a pasar frío hace que nos asemos de calor. Es por ello que utilizo la expresión “esclavos” pues sin darnos cuenta usamos algo que no necesitamos, de hecho llega un momento que ese algo nos usa a nosotros de tal manera que pensamos que somos ese algo, cuando en origen nosotros lo creamos para nuestro beneficio, y sin embargo se transforma en aquello que en  lugar de protegernos en realidad nos oprime con el poder que nosotros le hemos dado.

En momentos puntuales es cuando esto se vuelve más evidente, cuando nos enfrentamos a situaciones que en algún momento de nuestra existencia nos han generado algún tipo de trauma, físico, psicológico o emocional. Y se repite la historia, volvemos a enfrentarnos a nuestros miedos, vuelve a aparecer la emoción que se generó en una situación determinada, apareciendo de nuevo las reacciones físicas y mentales que se desencadenaron en su origen. Nuestra personalidad se pone en funcionamiento y nos repetimos innumerables veces que: “ y que puedo hacer, si yo soy así” o “ que remedio si siempre es lo mismo y me afecta igual”. Y es cuando la diferencia se establece, es ese el momento en el que podemos seguir reafirmando y consolidando nuestros rasgos de personalidad o decidir modificarlos.

La vida nos ofrece otra oportunidad, la vida nos da la oportunidad de liberarnos de esos miedos (de quitarnos la chaqueta y dejar de pasar calor, por el miedo a pasar frío), y en nuestras manos está el hacer que desaparezcan o permitir que se vuelvan más poderosos. En otras palabras, en nosotros está el poder de quitarnos la chaqueta o colocarnos una más gruesa, con más capas  y que nos oprima un poco más.

Claro, generalmente en este caso la respuesta que surge en nuestra cabeza suele ser: “claro, pero como lo hago”, “sí, es fácil decirlo, pero hacerlo…, ya es otra cosa”, pues bien la vida te da las herramientas, las tienes ahí pero normalmente no  las usas, solo tienes que guardar un poco de silencio, y la respuesta surge, solo tienes que conectar con el AMOR que se emana desde tu corazón y la SABIDURÍA  aparece, y en ese momento te das cuenta que tienes el PODER de cambiar las cosas, y decides hacerlo. Ese momento es en el que de repente te das cuenta de que las ataduras al pasado, eras tú el que las mantenías  ancladas, y que con un simple gesto de aflojar y dejar fluir se desprenden de manera natural.

Yo ayer tuve la oportunidad de disfrutar de una de estas oportunidades, las circunstancias que rodearon esta liberación me las volvía a dar aquello que me apasiona, el AIKIDO, momentáneamente encaré  parte de mi pasado, durante aproximadamente 3 horas tuve la oportunidad de observarme, mirar hacia dentro y descubrir mi evolución, descubrir que durante la última etapa de mi vida había conseguido quitarme diferentes chaquetas, que AHORA no estaba tan oprimido, y que aún quedaban algunas que quitar. Descubrí con alegría que el camino andado había merecido la pena, y me animaba a continuar andando, disfrutando y evolucionando para tener la oportunidad en algún momento, que intuyo no está muy lejano, de liberarme de toda aquella ropa que no necesito en este viaje, para poder colocar en cada momento la que necesite.

Por supuesto descubrí lo más importante, y es que este camino no lo había andado solo, que muchos seres lo habían compartido y a veces sufrido conmigo. Es por ello que a todos ellos querría agradecer su paciencia, su respeto, su comprensión y el AMOR desplegado. Gracias a todos mis compañeros del musubi, a todos los practicantes con los que he tenido la oportunidad de practicar, gracias a mis alumnos por las lecciones que he recibido de ellos y los aprendizajes recibidos, gracias a Lydia por soportar todo lo soportado, y acompañarme en este camino que he decidido seguir, con respeto y resignación, y por supuesto a todos aquellos que me habéis apoyado, animado y acompañado en este proceso. Por último y por supuesto con una mención especial por su dedicación, entrega, apoyo, conocimiento y sabiduría, Gracias Chen, Domo Arigato Gozai Mashita Luis. Este 3er Dan conseguido es obra de todos, estoy seguro que el Universo os recompensará por el servicio prestado y el Amor compartido. Gracias